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Juan Muñoz 'vuelve' al Museo del Prado
Redacción Homines.com
06/02/2026


El Museo del Prado abre sus salas a Juan Muñoz (1953–2001), figura esencial del arte contemporáneo español, quien vuelve simbólicamente al lugar que nutrió su imaginación. La pinacoteca regresa así a uno de sus visitantes más fieles.

La exposición propone un recorrido por la obra de uno de los escultores más singulares del arte contemporáneo, cuya práctica estuvo marcada por el ilusionismo, la teatralidad y la arquitectura como espacio de ficción. Influenciado por Borromini, Bernini, Velázquez y Goya, entre otros, Muñoz creó escenarios donde el espectador se convierte en actor, testigo y protagonista de escenas cargadas de tensión psicológica y misterio.

 Salas de la exposición “Juan Muñoz. Historias de Arte” Foto ©Museo Nacional del Prado/Luis Asín

Nacido en Madrid, donde siempre mantuvo su estudio, Juan Muñoz es inseparable de su ciudad y, dentro de ella, del Museo del Prado, que visitó toda su vida y fue una fuente constante de inspiración. Esta exposición revela la conexión entre un artista contemporáneo y la historia del arte, que Muñoz estudió con pasión y de manera desjerarquizada desde joven. Sus visitas al Prado lo convirtieron en admirador de los grandes maestros, cuyas lecciones mezcló con irreverencia, afirmando: “Puedo tomar de los artistas anteriores lo que quiera y lo que necesite... No tengo ningún problema en reconocer que la Dama de Baza es tan importante para mi obra como un tubo de neón: de la historia del arte robo todo lo que puedo”.

Comisariada por Vicente Todolí, quien fuera director de la Tate Modern (2003-2010), la muestra, dispuesta por las salas C y D del edificio de los Jerónimos y por diversos espacios del edificio Villanueva, reúne instalaciones, esculturas, libros personales, gabinetes con pequeñas figuras, dibujos y grabados, que revelan la profunda conexión que Muñoz, mantuvo con los grandes maestros del Prado, como Velázquez y Goya, y con las tradiciones del Renacimiento, el Manierismo y el Barroco.

Salas de la exposición “Juan Muñoz. Historias de Arte” Foto ©Museo Nacional del Prado/Luis Asín Salas de la exposición “Juan Muñoz. Historias de Arte” Foto ©Museo Nacional del Prado/Luis Asín
Salas de la exposición “Juan Muñoz. Historias de Arte” Foto ©Museo Nacional del Prado/Luis Asín Salas de la exposición “Juan Muñoz. Historias de Arte” Foto ©Museo Nacional del Prado/Luis Asín Salas de la exposición “Juan Muñoz. Historias de Arte” Foto ©Museo Nacional del Prado/Luis Asín

Escultor alimentado conceptualmente por la pintura, Muñoz confesó su intención de que su obra conservara los elementos ilusionistas de esta. De los artistas del Renacimiento adoptó una de sus principales preocupaciones: cómo situar al espectador en relación con la totalidad de la obra, “en relación con el momento de la creación del maravillarse”. Inspirado especialmente en el Manierismo y el Barroco, experimentó con la distorsión de las formas, la manipulación del espacio y la tensión entre espectador y objeto. Aprendió de Borromini y Bernini a concebir la arquitectura como un marco teatral, capaz de provocar tanto la creencia como la desorientación: “Creo que a los grandes artistas del Barroco se les pedía lo mismo que a los artistas modernos: construir un lugar ficticio. Hacer el mundo más grande de lo que es”.

Enigmáticas figuras a escala humana abundan en su obra, dispuestas en relación unas con otras en escenarios íntimos o deambulando en grupos. El espectador las encuentra congeladas en actos misteriosos o con la boca entreabierta, como si se hubieran quedado mudas a mitad de una frase. Los avatares de Muñoz evocan la escultura griega clásica a la vez que dialogan con los textos absurdistas y existencialistas de Borges y Beckett.

A mediados de los años ochenta del siglo XX comenzó a incorporar suelos ópticos en sus instalaciones, evocando los de Borromini, pero también estructuras minimalistas a la manera de Carl Andre, concebidas para ser recorridas. Continuó utilizando la arquitectura como parte integral de su obra, creando entornos dramáticos que envuelven al espectador. Obras como ‘The Prompter’ o ‘The Nature of Visual Illusion’ aluden a los dispositivos teatrales del Barroco, convirtiendo al visitante en actor y testigo a la vez.

Salas de la exposición “Juan Muñoz. Historias de Arte” Foto ©Museo Nacional del Prado/Luis Asín Salas de la exposición “Juan Muñoz. Historias de Arte” Foto ©Museo Nacional del Prado/Luis Asín

Otro motivo recurrente en su trabajo son los balcones, que remiten tanto a los de Manet y Goya como a los de hierro forjado de las calles madrileñas. Para Muñoz, el balcón era ‘una metáfora de mirar aquello que te mira’, un escenario de observación recíproca.

Influenciadas por Giacometti, las ‘Conversation Pieces’ que desarrolló a lo largo de su carrera fueron concebidas de forma no naturalista, despojadas de asociaciones reconocibles para construir escenas de intensa carga psicológica. Iniciados en 1991, estos grupos de figuras de rostros idénticos y gestos individuales parecen conversar entre sí e invitar al espectador a formar parte de la escena, pero terminan rechazando su entrada y obligándolo a sentir su propia presencia en el espacio.

Los ecos de Velázquez y Goya resuenan en toda su obra, desde los espejos que implican al espectador como en ‘Five Seated Figures’, evocando ‘Las meninas’, hasta las escenas de absurdo silencioso que recuerdan los ‘Caprichos’ o los ‘Desastres’, dramatizando esa fina línea entre la risa y el sufrimiento que tanto fascinó a Muñoz y que aprendió de Goya.

A pesar de su profundo compromiso con la historia del arte, Muñoz fue un innovador que trascendió la estética de su tiempo. Creador de esculturas, instalaciones, dibujos, escritos y obras sonoras, se consideraba un narrador cuyas historias nos piden suspender nuestra incredulidad y adentrarnos en su ilusionismo barroco.

Datos biográficos

Juan Muñoz Torregrosa nació en Madrid el 16 de junio de 1953. Era el segundo de siete hermanos de una familia acomodada. Expulsado de la escuela por prestar poca atención en clase, su educación continuó en casa con un poeta y crítico de arte contratado por su padre. Y fue a través de este encuentro que Muñoz descubrió el modernismo, aspecto clave en sus obras escultóricas.

En la década de los setenta viajó a Inglaterra para estudiar en el Croydon College y en el Central School of Art and Design. Allí conoció a su esposa, la escultora Cristina Iglesias, con quien tuvo dos hijos. En 1982 gana la beca Fulbright con la que pudo viajar a Nueva York para estudiar en el prestigioso Pratt Institute, el centro de estudios privado de arquitectura, diseño interior y diseño industrial fundado en 1887.

En 1984 realiza su primera exposición en la galería Fernando Vijande de Madrid, empezando así una trayectoria de exposiciones internacionales por los museos Guggenheim en Bilbao y Nueva York, el Art Institute de Chicago, el Museo de Arte Contemporáneo en Los Ángeles y la Tate Modern de Londres.

Juan Muñoz seguirá su exploración psicológica de la persona, el espacio y la relación espectador-obra en centenares de obras artísticas posteriores, principalmente escultóricas pero también pasando por otras disciplinas: ensayos-ficción literarios, obras sonoras, piezas radiofónicas e ilustraciones a mano.

En 2000 Muñoz recibe el célebre Premio Nacional de Artes Plásticas. Un año mas tarde se convierte en el primer artista español en exponer en la Sala de las Turbinas de la Tate Modern, con su obra ‘Double Bind, su última creación y la que es considerada su obra cumbre.

El 28 de agosto de 2001 Muñoz falleció de un paro cardíaco provocado por un aneurisma y una hemorragia interna a los 48 años de edad, mientras veraneaba en Santa Eulalia del Río, Ibiza, España.

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Juan Muñoz. Historias de Arte
Museo Nacional del Prado. Madrid
Paseo del Prado, s/n. Madrid, España
Desde el 8 de noviembre de 2025 hasta el 8 de marzo de 2026.

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