Un equipo de arqueólogos
italo-británicos ha arrojado nueva luz sobre un amplio
conjunto de vestigios conservados en el centro histórico
de la capital italiana. El proyecto, denominado “Archaeological
Survey of the Tiber”, cuenta con un importante número
de instituciones, dirigido por Barbara Davidde, directora del
Núcleo de Intervenciones de Arqueología Subacuática
del ICR, y por Peter Campbell, de Barca Archaeology. Por parte
de la Superintendencia Especial de Roma, la responsable del
proyecto es Alessandra Fassio. Las actividades han contado con
el apoyo de la National Geographic Society y de NORBIT Subsea,
mientras que la Unidad de Buceadores de los Carabinieri de Roma
y el Núcleo de Buceadores de Roma del Cuerpo de Bomberos
han aportado una contribución operativa fundamental.
En la investigación colaboran además el arqueólogo
subacuático Roberto Petriaggi, antiguo director del Núcleo
de Intervenciones de Arqueología Subacuática del
ICR y creador del proyecto “Restaurare sott’acqua”,
la geofísica marina Aleksandra Kruss, de NORBIT, y la
arqueóloga marina Lisa Briggs, de Barca Archaeology.
Los resultados de la investigación se presentaron con
motivo del primer Día Internacional de la UNESCO del
Patrimonio Cultural Subacuático, instituido para llamar
la atención sobre la importancia de la arqueología
subacuática y la necesidad de proteger este patrimonio.
El proyecto abarcó un tramo de unos doce kilómetros
del río, desde Ponte Flaminio hasta Valco San Paolo,
incluyendo así todo el tramo del Tíber que atraviesa
el centro urbano de Roma. Para ello se utilizó un mapeo
detallado del curso del río con un sofisticado sistema
geofísico capaz de ofrecer una reconstrucción
tridimensional tanto del lecho fluvial como del paisaje circundante.
Para las anomalías detectadas en los estudios geofísicos
se verificaron posteriormente mediante operaciones subacuáticas
llevadas a cabo por la Unidad de Buceadores de los Carabinieri
de Roma, que también se encargó de la documentación
fotográfica de los restos.
La presencia de hallazgos arqueológicos en el Tíber
se conoce desde hace siglos. Las fuentes antiguas y los hallazgos
realizados durante las numerosas obras de construcción
han permitido recuperar del río elementos arquitectónicos,
columnas de mármol y obras de arte, incluidas estatuas.
El curso del Tíber ha sido, además, objeto de
numerosas representaciones cartográficas y levantamientos
científicos a lo largo del tiempo, desde los mapas hidrológicos
elaborados en el siglo XVIII por los ingenieros Andrea Chiesa
y Bernardo Gambarini hasta los estudios hidrológicos
y geológicos más recientes de la Autoridad de
la Cuenca del Río Tíber y del Consejo Nacional
de Investigaciones. Las primeras investigaciones arqueológicas
subacuáticas sistemáticas en este tramo del río
se remontan a la década de los ochenta del siglo XX y
fueron dirigidas por Claudio Mocchegiani Carpano, primero arqueólogo
de la Superintendencia Arqueológica de Roma y posteriormente
director del Servicio Técnico de Arqueología Subacuática
del Ministerio de Patrimonio y Actividades Culturales.
Sin embargo, el proyecto actual supone un importante salto cualitativo:
por primera vez se ha elaborado un mapa geofísico concebido
como un auténtico plano arqueológico y de conservación.
Esta nueva cartografía permite a los investigadores no
solo localizar las estructuras sumergidas, sino también
comprender su contexto, evaluar su estado de conservación
y establecer estrategias para la protección a largo plazo
del patrimonio arqueológico sumergido de Roma.