Un siglo después de
su nacimiento, la revista Litoral dice adiós. El último
número de esta legendaria revista está previsto
que salga el próximo mes de noviembre con el título:
Antología final. En él se reencontrarán
300 poetas y otros tantos artistas para cumplir con el cometido
que ha ido desarrollando a lo largo de su dilatada trayectoria,
la de articular la cultura en España. Una revista de
poesía en donde encontrarse con poetas de la Generación
del 27, de la Generación del 36, de la Generación
del 50, los novísimos y los que llegaron después.
Cien años de historia resumidos en un volumen con el
que Lorenzo Saval, director de la revista desde 1975, se despide
sin nostalgia ni tristeza: "Litoral es una parte de la
historia de este país", apunta. "Una revista
donde todo el mundo tuvo su sitio a favor de la poesía,
del arte y del diálogo.
Litoral nació en Málaga, el 11 de noviembre de
1926, de la mano de dos poetas amigos, Emilio Prados y Manuel
Altolaguirre. Por aquel entonces nacía Marilyn Monroe
y moría Rodolfo Valentino. "Qué bellísimo
nombre para una revista” decía entonces Rafael
Alberti. "Debo recordar que yo he tenido algo que ver con
él. En mi viejo soneto A un capitán de navío...
por ti los litorales de frentes serpentinas..., y en muchos
otros poemas de Marinero en tierra y libros posteriores empleé
esta palabra con tanto éxito que cuando en aquellos años
iniciales de mi generación lanzaron la revista, la palabra
que ya ondeaba desde hacía tiempo repetida en el aire
fue elegida y estampada por ellos, en lo alto de su cubierta,
en bellos caracteres negros sobre un profundo azul Mediterráneo".
De su nacimiento sabe por una carta, que está considerada
como la carta fundacional de Litoral, en la que Emilio Prados
le encarga al pintor granadino Manuel Ángeles Ortiz la
portada para la primera entrega de la publicación: "La
revista promete ser una cosa prodigiosa", escribe Prados.
"Hazte cuenta de que para el primer número tenemos
ya poesías espléndidas de Juan Ramón, Federico
[García Lorca], Rafael Alberti (poeta nuevo, cumbre)
y otros, todos de primera fila, y solamente nos falta para la
composición del número un dibujo para la portada
que tú mejor que nadie puedes hacer por sentir con tanta
intensidad como nosotros el mar este al que más que a
ninguno dedicamos la revista". El granadino aceptó
la encomienda y el primer número de la publicación
tuvo como portada un pez curvo saliendo del agua. En el número
dos, tomó el testigo una sirena de Benjamín Palencia.
A su tercera cita se sumó el popular marinerito de García
Lorca. El Mediterráneo era un leitmotiv inevitable, ya
que desde la imprenta Sur en el que fueron impresas sus páginas
se oían las sirenas de las embarcaciones que llegaban
al Puerto de Málaga. Esa imprenta en la que colgaban
cuadros de Picasso y de la que salieron muchos títulos
de los poetas del 27 por ‘Ámbito’, el primer
poemario de Vicente Aleixandre; ‘La toriada’, de
Fernando Villalón;’ Jacinta la pelirroja’,
de José Moreno Villa; y ‘Perfil del aire’,
de Luis Cernuda.
"Aquellos años fueron fundamentales", explica
Saval, nacido en Santiago de Chile de 1954 y sobrino de Emilio
Prados. "Cuando llego a España, a principios de
los 70, tuve la suerte de continuar con el espíritu de
la revista. Ésta se mantuvo en la Guerra Civil y después
en los años del exilio. En México aparecieron
cuatro números muy distanciados en el tiempo. Imagínate:
tanta gente obligada a marchar de España... El caso es
que continuaron el proyecto. Y éste regresó a
España. Y aquí mantuvo el vitalismo tantos años
después de la mano de José María Amado,
ya en 1968, con el auspicio de algunos de los compañeros
de viaje fundadores como José Bergamín o Alberti,
sin olvidar a Picasso. Sortearon la censura, las escaseces,
la incomprensión, pero no dejaron de trabajar por mantener
en pie Litoral".
Se sumaron colaborando con sus originales, poetas jóvenes
de entonces como José Manuel Caballero Bonald o Ángel
González, se mantuvo Vicente Aleixandre. Los artistas
tampoco los dejaron abandonaron, no querían que Litoral
se quedase en el olvido.
Desde su creación con Amado, y después con Lorenzo
Saval, Litoral ha prestado atención a los poetas de su
tiempo y a otras disciplinas de la cultura. En 1987 le rindió
tributo al surrealismo dando con cada ejemplar un sobre con
una cuchilla de afeitar, haciendo un guiño a la famosa
escena de Luis Buñuel en ‘Un perro andaluz’,
también un telegrama imaginario de André Breton.
O en su número 249, de noviembre de 1989, titulado ‘Rock
español. Poesía & imagen’donde se incluyeron
dos acuarelas y un poema inédito de Leonard Cohen, reafirmando
la tradición de la revista de integrar a grandes creadores
y músicos en sus páginas.
Pero aún teniendo toda eta historia a sus espaldas y
haber sido un referente para la cultura española, su
director, a unos meses de que empiecen las celebraciones para
conmemorar a la su creación, ésta echa el cierre.
"Con alegría por lo vivido, eso sí",
insiste el pintor y escultor Lorenzo Saval, quien añade
que "No es un problema económico, sino de ciclo
cumplido".
Aunque instituciones como la Diputación de Málaga
y el Ayuntamiento de Torremolinos han manifestado que no permitirán
la desaparición definitiva del legado y barajan fórmulas,
como convertirla en patrimonio público, para mantenerla
viva o buscar continuidad.